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Una tarde cualquiera de las de Semana Santa, pudiera ser Domingo de Ramos o Viernes Santo, da igual.
Estas viendo tranquilamente con todo lujo de detalles el cortejo de la cofradía, sintiendo su aroma, su esencia… para culminar con el paso de las imágenes. De repente, ahí están , son ellos, los de siempre, mezclándose con los sones de la música….¡Pero, parece que están clonados en sitios diferentes!,¡si sólo hace media hora estaban en otro lugar, es casi imposible….pero son ellos y cuando están ellos lo imposible se vuelve posible….son los cangrejeros.
Para el cangrejero, el tiempo no existe. Son capaces de callejear e incluso, quien sabe si de atravesar muros, para estar ahí, delante de él o de ella. Da igual que estén bajo en San Miguel, en pleno atasco de gente. En 10 minutos deben estar en calle Lobato, ese es su objetivo y lo conseguirán. No hay obstáculos que los detengan, ni siquiera la bulla. Al contrario, las bullas suelen gustarles.
La vida del cangrejero cuando se encuentra ante un paso se vuelve bohemia. Los cangrejeros pueden ser de varios tipos:
· Están los “cangrejeros pa´lante” nada más. Siempre de frente, de vez en cuando vuelven la mirada hacía la imagen, pero en realidad ellos buscan a alguien para saludar, algún conocido que lo reconozca entre el gentío. A veces acompañan a un pertiguero, manigueta o conocen al fotógrafo de turno. Otras son independientes. Cuando algún diputado o la propia guardia que acompaña a las imágenes los apartan ellos parecen obedecer, pero disimuladamente y mirando a otro lado vuelven al epicentro de la marabunta.
· También podemos encontrar el “cangrejero reculante”, que siempre van andando de espalda. Cuando hay mucha gente alrededor con pasos muy cortos levantando los tacones (casi nunca los posan en el suelo para evitar pisar a nadie y que así no les llamen la atención). No atienden a ser apartados, empujones ni nada por el estilo y si alguien le recrimina, vuelve la mirada lentamente , lo observa y sigue a lo suyo.
· “El cangrejero mirón”, esta es una curiosa especie pues suele estar acompañado de algún iniciado en la cangrejeria que suele ir a su lado, son de la rama de los “reculantes”. La denominación de mirón le viene porque desde que entra a recular con su joven aprendiz le va diciendo: mira el tocado de la señora, mira el fajin, mira el angelito, mira el rosario…..y de vez en cuando suprime el “mira” por un “fíjate”: fíjate en el varal maestro que contoneo tiene, fijate la mirada que tiene esta virgen… . Todo esto suele hacerlo con el brazo izquierdo cruzado a la altura del tórax y el codo derecho apoyado en la mano izquierda que queda en su costado derecho. La mano derecha que queda libre la tiene a la altura de la barbilla la cual se acaricia cuando observa, cuando indica utiliza sólo el movimiento del dedo índice. Y cuando piensa se come la uña del dedo pequeño (todo esto depende de si el cangrejero es zurdo o diestro). Para ellos no existen los priostes pues siempre lo harían ellos mejor.
Por último vamos a destacar “el cangrejero despistado”, que es el que es un iniciado y no tiene la suerte de tener a un cangrejero mirón que le indique nada. Suele quedarse rezagado y situarse tras el paso y la banda si la hubiera. Si ve esta especie, tenga cuidado con sus pinzas, puede que usted, que lleva una (y a veces hasta dos horas) esperando no vea nada y él lo vea todo.
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